Cuantificación de pérdidas en riego por goteo
- Miguel Angel Monge
- 14 nov 2025
- 4 Min. de lectura
Cualquier elemento fĆsico que ofrezca una resistencia al fluir del agua, producirĆ” unas pĆ©rdidas de energĆa por fricción. Estas pĆ©rdidas se pueden calcular y valorar y dependerĆ”n fundamentalmente del espacio libre interior del elemento fĆsico, del Ć”ngulo que forme en la trayectoria de la corriente de agua y del material con el que estĆ© fabricado ese elemento. Una vĆ”lvula con una sección interior mĆ”s estrecha producirĆ” mayor resistencia al paso del agua que una vĆ”lvula con una sección de paso mĆ”s ancha. Un codo con un Ć”ngulo de 90 grados ofrecerĆ” mĆ”s resistencia al paso del agua que un codo a 45 grados. Una tuberĆa con un revestimiento interno rugoso producirĆ” mayores pĆ©rdidas que otra con un revestimiento liso.
El dimensionado de una instalación de riego por goteo se basa definitivamente en una cuantificación de las pérdidas de presión que se producen a lo largo de todo su recorrido.
Todo cĆ”lculo comienza por la presión de trabajo que necesita el gotero para funcionar correctamente a la que se irĆ” aƱadiendo el resto de pĆ©rdidas: lateral, terciaria, vĆ”lvulas, secundaria, tuberĆa principal finalizando con las pĆ©rdidas generadas en el cabezal de riego. Todos estos valores cuantifican la altura manomĆ©trica que tiene que vencer la bomba para que el agua fluya a la presión suficiente y llegue por tanto al cultivo. En el caso de terrenos con pendiente, hay que considerar en la ecuación el efecto del desnivel, que sumarĆa o restarĆa segĆŗn fuese ascendente o descendente.
FijƩmonos ahora en el siguiente esquema:

En el dibujo anterior se representan las pĆ©rdidas medias que suelen producirse en una instalación tĆpica de riego por goteo. Los valores mostrados provienen de estudios realizados sobre sistemas de goteo convencionales. Naturalmente, segĆŗn la tipologĆa y las condiciones especĆficas de cada instalación, pueden darse variaciones diferentes a las expuestas; pero, no obstante, las cifras dadas en el esquema resultan suficientemente representativas de este tipo de sistemas.
Analicemos de forma breve quƩ nos indican estos resultados.
Goteros.Ā La presión de trabajo media se sitĆŗa entre 0,8 y 1,5 bar, dependiendo tanto del modelo de gotero como de la configuración hidrĆ”ulica de la instalación. Este valor equivale aproximadamente al 25ā30% de la presión total necesaria del sistema.
VÔlvulas. Las vÔlvulas de corte, reguladoras, reductores de presión etc., suponen un 10%-12% de las pérdidas del sistema.
Cabezal. Es el conjunto de dispositivos situado al inicio de la instalación, y tiene el objetivo de controlar todo el sistema de riego, medir el volumen de agua que se aplica, filtrarla, regular la presión, aplicar y dosificar los fertilizantes y llevar a cabo los diferentes programas de riego. Un cabezal no tendrÔ siempre los mismos componentes, esto dependerÔ de las necesidades concretas de la instalación y del tipo de sistema de riego utilizado. Las pérdidas de carga producidas en el cabezal de riego por goteo se sitúan habitualmente sobre el 30% del total de pérdidas del sistema.
TuberĆas. Las pĆ©rdidas en las tuberĆas de la instalación se sitĆŗan en torno al 30 %-35 %, e incluso superiores. Este es un aspecto clave a considerar, ya que una optimización adecuada en esta parte del sistema puede traducirse en una reducción notable de los costes de bombeo.
Si deseĆ”is profundizar en cómo repercute la rugosidad del interior de las tuberĆas en los costes de los bombeos, podĆ©is descargaros la herramienta EfiTUB del grupo sectorial de tuberĆas plĆ”sticas de ANAIP (AseTUB).
Conclusiones
1.- PĆ©rdidas de energĆa por fricción:
En todo sistema hidrĆ”ulico, los elementos que interfieren en el flujo del agua generan pĆ©rdidas de energĆa por fricción. Estas pĆ©rdidas son función del diĆ”metro interior disponible, la geometrĆa del componente y la naturaleza del material de fabricación. En consecuencia, secciones de paso reducidas, Ć”ngulos cerrados o superficies internas rugosas incrementan la resistencia hidrĆ”ulica y, por tanto, las pĆ©rdidas de carga.
2.- Relevancia del cƔlculo hidrƔulico en riego por goteo:
El dimensionamiento de una instalación de riego por goteo debe basarse en la cuantificación precisa de las pérdidas de presión a lo largo del sistema. Este anÔlisis asegura que el agua alcance los emisores con la presión adecuada para su correcto funcionamiento.
3.- Altura manomƩtrica total:
La presión requerida por la bomba debe contemplar tanto las pérdidas de carga producidas en los distintos tramos (principal, secundaria, terciaria y lateral), como las pérdidas localizadas en vÔlvulas y cabezales, ademÔs de los efectos del desnivel del terreno, el cual puede aumentar o reducir la presión total necesaria según la pendiente sea ascendente o descendente.
4.- Distribución porcentual de pérdidas:
Los estudios sobre instalaciones tĆpicas de riego por goteo indican que las pĆ©rdidas de presión se distribuyen aproximadamente de la siguiente forma:
Goteros: 25ā30 % de la presión total.
VĆ”lvulas: 10ā12 %.
Cabezal de riego: 30 %.
TuberĆas: 30ā35 % o superiores.
5.- Importancia de la optimización hidrÔulica:
La reducción de pĆ©rdidas en las tuberĆas representa un factor clave en la eficiencia global del sistema. Una correcta selección de materiales, diĆ”metros y configuraciones hidrĆ”ulicas permite minimizar el consumo energĆ©tico y optimizar el rendimiento de bombeo.
6.- SĆntesis general:
El rendimiento de una instalación de riego por goteo depende directamente del equilibrio entre el diseño hidrÔulico, la calidad de los materiales y la gestión adecuada de las pérdidas de carga. Una evaluación rigurosa de estos parÔmetros garantiza una distribución uniforme del agua, un funcionamiento eficiente y una significativa reducción de los costes de explotación.
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Para concluir, me gustarĆa mencionar que tenĆ©is a vuestra disposición una herramienta que desarrollĆ© para el dimensionamiento hidrĆ”ulico de instalaciones de riego por goteo: ESHIR. Esta aplicación permite calcular y dimensionar toda la red de riego, desde el Ćŗltimo gotero hasta el cabezal, cuantificando las pĆ©rdidas de presión a lo largo del recorrido y determinando asĆ la presión de arranque necesaria en el cabezal de riego.